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domingo, 30 de noviembre de 2008

Montaña Vitosha (Витоша)

La Montaña Vitosha es uno de los símbolos más conocidos de Sofía. Se alza vigilante cual guardiana y protectora de la ciudad con sus 2.290 metros de altura que mide el "Cherni Vrah"(Черни връх o "Pico Negro"), su pico más alto. Es asimismo una famosa estación de esquí no por la calidad de sus pistas sino por la cercanía a la capital.

Como ya comenté en la entrada Otoño en Bulgaria se trata de una cumbre ciertamente especial, sobre todo después de la nevada del fin de semana pasado, en la que los caminos estaban lo suficientemente nevados para conferir al paseo una explosión brutal de cambios de tonos cuando se observa la mezca de nieve, hojas naranjas en el suelo y árboles de hoja caduca con troncos negruzcos propios del final del otoño, y también la nieve lo suficiente deshecha ya para poder hacer una ruta medianamente segura (lo único algo peligroso eran placas de hielo casi invisibles).

Iniciamos la ruta desde el la propia falda de la montaña, donde nos había dejado el autobús 64 que cogimos en Sofia. Allí estábamos: Saúl, Blago, Pepa, Tom y servidor. Enseguida llegamos al Centro de Información Turística donde hay una pequeña exposición que anticipa todo lo que hay por ver en este lugar: fauna, flora, estaciones de esquí, teleférico, topografía etc, incluso hay una torre de observación desde donde se ve toda la ciudad, aunque el día de niebla nos impidió ver dicha vista. Tom (que es un señor búlgaro profesor de geografía de la Universidad de Sofía, un lujo por todo lo que nos iba explicando) nos enseñó cuál era cada uno de los montes que rodean la cuenca de la ciudad de Sofía: al sur la Montaña Vitosha, al norte y noroeste los Balcanes Centrales, y al este el Monte Lozen.

Con todo el coraje que un tipo que tanto ama esta montaña (y de la que tanto sabe) Tom nos explicó que la Montaña Vitosha ha sufrido un descenso de categoría, habiendo sido recientemente catalogada a "Parque Natural" (hasta ahora había sido siempre "Parque Nacional") simple y llanamente para poder constuir complejos hoteleros y de restauración (algo que siendo "Parque Nacional" no podían hacer) no porque el paraje haya perdido su esplendor habitual. Lo peor de todo es que ni siquiera son empresas búlgaras las que van a poder lucrarse de esta nueva e infeliz situación, son empresas de Europa Occidental las que van a venir a joder el monte para sacar la pasta. En fin, no creo que en España estemos como para dar lecciones de esto visto las aberraciones que hemos hecho con nuestra costa los últimos quince años.


Siguendo una ruta que Tom nos fue marcando llegamos al Monasterio de Dragalevtski (si, amigos, otro monasterio), con la particularidad que este es el primer monasterio de monjas (mujeres) visitado hasta la fecha. Dragalevtski no solo da nombre a este monasterio, también es el nombre de un río (riachuelo más que río) y de un pueblo-distrito de Sofía.



Seguimos andando entre las sombras y luces que, por momentos, caprichosamente los árboles nos otorgaban, hasta que llegamos a lo que considero el cúlmen de la ruta: la caída de agua "Aleko Konstantinov" que fue algo así como el pionero del turismo en Bulgaria. Fué Konstantinov quién comenzó a promocionar las rutas senderistas por la Montaña Vitosha y el que puso de moda esta actividad, convirtiéndose posteriormente y durante un tiempo en el icono del turismo búlgaro.



A esta caída de agua (la llamo así porque no es tan gande para llamarle "catarata" o "cascada") llegamos en el momento justo: habiendo nevado el fin de semana pasado pero con unas condiciones lo suficientemente buenas para ejecutar la ruta sin especial dificultad. Estas condiciones habían congelado parcialmente la caída de tal modo que se habian formado algo así como estalactitas de agua, incluso parecía que el agua caía congelada, eran unas formaciones preciosas. Igualmente en la base de la caída el frío había tallado curiosas formas de hielo como pueden ver:


jarl! ya tenemo hielo pa lo cubataaarl

A partir de entonces comenzamos el descenso hasta la base de la montaña donde finalmente cogimos el autobús para volver al centro de la ciudad. A pesar de que la vegetación tenía el triste aspecto del invierno el potencial que tiene este "Parque Natural" en estaciones como principios del otoño o primavera queda fuera de toda duda, dado que como los que me conocen bien saben no soy yo muy de subir los fines de semana a "esquiar" durante el invierno.

Próxima excusión a Vitosha: ¿el
"Cherni Vrah"?

domingo, 12 de octubre de 2008

Otoño en Bulgaria

El otoño es esa extraña estación entre el verano y el invierno. Es a menudo frecuente el que tras el verano y el final de las vacaciones (para aquellos afortunados que dispongan de ellas en esta época) nuestras vistas estén situadas en el siguiente período festivo: la navidad, olvidándonos de la maravilla que el otoño nos ofrece entre mediados de septiembre y mediados de diciembre.



La época otoñal es en que la vegetación se hace mágica, es quizás el único envento en que la decrepitud (de la flora) se hace fiesta con su gran colorido. La luz que hay en otoño es ciertamente especial, sobre todo por la tarde, a partir de las 16hs., si a esto le unimos la variedad de tonalidades que la naturaleza nos muestra (ocres, granates, amarillos y todavía algún verde) hace que cada vez que se pasea por un bosque sea un momento irrepetible.



Este fin de semana he tenido la suerte de hacer varias excursiones cerca de Sofía que me han hecho incluso mitificar más los colores y las formas de este tiempo del año. Ayer estuvimos en el Monte Vitosha, la majestuosa cumbre que observa imponente la ciudad, paseamos por un río de piedra que se fue formando tras un glaciar que se extiguió ya hace miles de años, luego dimos un buen paseo por los bosques de alrededor, casi sin hablar solo mirando lo árboles (esto también producto de la resaca del viernes que ya contaré en su momento).



Hoy nos hemos ido al Parque Nacional de Stresherki Balkan, muy ceca de la ciudad de Vratsa (a unos 120 kms. Norte de Sofia, en los Balcanes Centrales) y hemos visitado la Cuevas de Ledenika. No he podido hacer fotos porque estaba prohibido, bien es verdad que la mitad de la gente se saltaba la prohibición a la torera, pero no quería ser yo “el guiri garrulo” que se la saltara, pinchado aquí se pueden ver fotos. La cueva tiene infinidad de grandes cámaras con muchísimas estalactitas y estalagmitas de muchas tonalidades tamaños y grosores, así como pequeños rincones y laguitos de agua, ha sido espectacular, lo mejor han sido los pasadizos que había que cruzar para llegar a las cámaras, "no aptos para personas con sobrepeso" por la estrechez de los accesos.

Antes de llegar a Vratsa hemos visto un cartel que anunciaba la existencia de un pequeño monasterio enclavado en un valle y junto a un río, y para allá que hemos ido. No recuerdo el nombre del monasterio porque todavía no domino mucho el alfabeto cirílico y es muy difícil retener las palabras, espero que me ocurra cada vez menos.

Al llegar a las puertas justo salían dos monjes ortodoxos, todo vestido de negro y con "skufia" (el sombrero característico de los monjes cristianos ortodoxos) y según he entendido nos han bendecido tocándonos la frente, aunque vete tú a saber lo que nos han dicho o hecho. Hemos visitado el museo del monasterio, la capilla y los jardines, así como una vivienda en la que si no he entendido mal en algún momento de su vida estuvo viviendo la madre de Iván Vazov, el poeta y dramaturgo más importante de Bulgaria (tiene calles, estatuas y plazas por todo el país).









Tengo pendiente hacer una entrada con el primer fin de semana en Sofia (me-mo-ra-ble) en el que los becarios salientes y los que siguen aquí nos prepararon un gran finde de fiesta, pero como anteayer viernes estuvimos en la recepción del embajador por motivo del Día de la Hispanidad y luego nos fuimos de fiesta con la gente del Cervantes y becarios de educación, y además la semana que viene hay algún conciertillo al que vamos a ir pues ya hago una entrada con toda la movida nocturna, ociosa y social vivida hasta el momento, que de momento no puede ir mejor…